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UN MUNDO EN MI MOCHILA escrito
por Emilio Vaquerizo |
EGIPTO
(20 de Noviembre, 2004)
Este mes nos vamos a ocupar e un país que en la antigüedad
tuvo una civilización que cambio el mundo y hoy, todavía,
sigue causando admiración con sus monumentos, símbolos,
etc, etc... se trata del país de la bella Cleopatra: EGIPTO
Y
allí viaje para comprobar una civilización que tuvo
su auge hace 5000 años.
Y una antigua edad que se pierde en la noche de los tiempos.
De este país se han escrito ríos de tinta y mucho lo
que se seguirá escribiendo y siguen apareciendo hallazgos,
que aportan nuevos datos, con lo mal, este modesto narrador, poco
puede aportar de nuevo, seria como una “i” en una inmensa
biblioteca.
Es conveniente hacer una amplia descripción del país.
Egipto, esta situado en el nordeste de África, con mas de un
millón de Km2, el doble que España y una población
de setenta millones de lamas con un crecimiento anual de un millón,
de los cuales, la mitad se acumula en El Cairo.
Un país prácticamente desértico, pues solo el
5% es cultivable.
Hablar de Egipto es hablar del río Nilo, y si los ríos
son las venas de la tierra, el Nilo es la arteria por excelencia de
la tierra de Egipto, y sin él, no seria posible la vida humana.
Es el rió mas largo del mundo, 6.700 Km. Mas de 6 veces el
Tajo. Nace en el corazón de África, cerca del lago Victoria,
y desemboca en el mediterráneo, formando una gran delta a partir
del Cairo, que se extiende desde el canal de Suez hasta Alejandría
que debe su nombre al fundador Alejandro Magno.
El Nilo atraviesa Egipto de sur a norte durante mil Km, desarrollándose
anualmente todos los veranos y volviendo a su cauce en otoño
y ello produce una inundación y sedimentación, transformando
las arenas en tierras muy fértiles, hoy día el río
esta regulado todo el año.
En el Cairo existen unos pozos que se llaman “nilometros”
que median la crecida de las aguas... Yo vi uno...
Por ello, Egipto se lo debe todo al Nilo y todo se concentra en sus
orillas, desde El Cairo a Abú Simbel esta salpicado de templos
y testimonios de lo que fue la grandiosa civilización.
Pero por lo que se identifica a Egipto por encima de todo es por sus
famosas pirámides y las momificaciones. Ambas cosas están
basadas en la interpretación religiosa e la muerte, en busca
de la eternidad. Entre
2630y 1613 a.d.c los faraones construyeron tumbas en forma de pirámides,
que están repartidas por varios lugares, pero las grandiosas
y mundialmente conocidas son las que están en las afueras del
Cairo. , en la zona de Gizeh, en una zona casi desértica y
son por antigüedad e importancia la primera maravilla del mundo.
Y las tres llevan el nombre del Faraón que las construyó:
Por este orden: kheops “ la gran pirámide”:
146 mts de altura, 230 de lado. Se emplearon mil obreros,
Las otras dos más pequeñas: Khefren
y Mikerinos, en su interior tienen una camara mortuoria
donde reposa el faraón, que se accede a traves de una galeria
interior.
El enigma que rodea la construcción de tan grandiosa obra todavía
no esta suficientemente claro. ¿Cómo pudieron trasladar
desde Assuan, a 800 Km al sur del Cairo en barcazas cien mil bloques
de piedra de 2.5 toneladas cada uno y para la cima de la pirámide
de 50 toneladas?
Teniendo en cuenta que no existían poleas, ni carros de rueda,
se sabe que emplearon miles de hombres, trabajando al unísono,
usando enormes cuerdas, rodillos y sobre rampas construidas previamente
y terminaron la obra con una perfección milimétrica.
El otro aspecto en la mitología egipcia era la momificación
que a grandes rasgos consiste en extraer el cerebro y sacar las vísceras
a través de una incisión, se le pone un vendaje y la
momia puesta en contacto con el calor del desierto se produce una
desecación rápida antes de la putrefacción.
Las momias son tan perfectas que en ellas se ve la edad del Faraón
en el momento de su muerte, incluyéndole en el sarcófago:
joyas, amuletos, etc...
Y un ejemplo testimonial que ratifica la solera de este país
fue la batalla más antigua de la historia de la humanidad en
1285 a.d.c. con el Faraón Ramsés II como protagonista.
Hecha
esta descripción paso a contaros mi experiencia personal:
Viajo a Egipto en enero de 1992, y desde Alejandría en el norte
me dirijo al sur utilizando utilizando diversos medios de comunicación,
desde el avión, se ve un paisaje curioso al gran contraste
entre la zona verde próxima al río y el mar de arena
rodeando las dos orillas.
Una vez en el gran Cairo, como mi norma es no dejar un rincón
sin patear, me muevo por todas las partes y observo como la gente
se reúne en los cafetines para fumar la pipa de agua, algo
típica de este país y de otros próximos: Turquía,
Siria, etc.
De vez en cuando me veo obligado a preguntar a los nativos, lo hago
en su lengua gracias a tener algunos conocimientos de árabe,
que aprendí en los años que viví en Argelia y
un poco de la mili en África con algunos compañeros
que desgraciadamente hoy no están entre nosotros. Un recuerdo
hacia ellos “Pepe Carabina”, Eugenio Cadena “Tirillas”
y ya tengo observado que los árabes agradecen que les hables
en un idioma y me abre las puertas.
En cierto momento, visito una zona llamada “La ciudadela”
y entablo conversación con uno que vendía postales y
no cabe duda que en estos países aun siendo pobres son hospitalarios
y me invito a su casa a tomar el té, osea el whisky árabe.
Llegamos al portal de noche y subimos por una escalera totalmente
sin luz a una segunda o tercera planta y allí nos presentamos
en el salón de su casa donde estaba su madre y hermanos que
me invitan a té y a comer cous-cous y después sacó
una pipa de agua y de ella chupamos en un mano a mano los dos.
Abandone la casa de oscura escalera que parecía la cueva de
Ali-baba, pero al fin, fue una aventura agradable. Seguimos
en el Cairo y de noche, porque no olvidemos que estamos en enero,
vuelvo a preguntar por una mezquita, que presuponía que estaba
cerca de allí, a un grupo de tres personas con buen aspecto
y unos de ellos se separa y me acompaña a una parada de autobús,
esto me descoloca, subimos al autobús y no me deja pagar, ya
me parece demasiada amabilidad, descendemos del autobús en
un barrio a las afueras que me sonaba porque había ido por
allí a un bazar muy conocido llamado “El kalili”
y cuando llevamos unos metros, nos rodea un grupo de policías,
soldados y le cogen al acompañante, increpándole acaloradamente
y se formo un gran revuelo.
A mí me indican que me vaya rápido, estaba bastante
lejos del hotel...
En este caso parece ser que no tuve suerte porque seguro que me escape
de una buena por poco no me ponen con los pies mirando a la meca.
Otra anécdota también un poco chocante, salí
del Cairo, hacia unas ciudades próximas y pequeñas Shakara
y Menfis, esta fue antes del Cairo la capital de Egipto y como en
otras partes del pais hay monumentos dignos de ver. Para llegar allí
me indican que en una orilla del Nilo, en las afueras salen unos minibuses
que tienen parada cerca y allí me acoplo con diez mas siendo
la atracción del viaje como ya me ha ocurrido en otros países,
Irán, etc., y es que los occidentales no suelen viajar allí.
Finalizo el viaje en un pueblo y en ese momento me convierto en el
Flautista de Hamelin, pues se me pegaron un grupo de niños,
que no se me despegaron en un buen rato. En estos países es
normal llevar algún detalle, caramelos, etc.
Salí del pueblo y me interno en una desértica, entonces
decidieron dejarme. Pensé en tener un detalle con el cabecilla
del grupo pero no lo acepto, esto es lo chocante ya que en estas zonas
suelen estar necesitados. Abandono
el Cairo, para hacer un crucero por el Nilo navegable, aunque en algunos
tramos dispone de unas esclusas para compensar la diferencia de nivel
de las aguas, haciendo mover el barco como un ascensor.
Este crucero permite dormir en el barco y por el día hacer
escalas y en autocar visitar los diversos monumentos emplazados próximos
al río.
También utilizamos barcos para cruzar a la otra orilla, en
una ocasión para ver el palacio de HgaKhar y a las islas Elefantina,
Philae y allí chavales en barca se nos acercaban para pedirnos
dinero cantando “El mustafa”.
Aprovechando que voy solo me he llegado a acoplar con un grupo de
turistas japoneses sin “estirarme los ojos” y disfrutar
como uno más de la visita guiada.
Al final del viaje en barco llegamos a Assuan, que es donde se construyo
hace unos años una enorme, de las tres más grandes del
mundo la cual ocasionó la inundación de muchas tierras
y con ellas la desaparición de grandes monumentos.
Dada la importancia de algunos de ellos fueron trasladados al sur
en Abbu Simbel, gracias al patrocinio de la UNESCO, terminando en
1968 un trabajo de una magnitud como no se ha conocido en los tiempos
modernos pues se trataba de templos enormes que hoy podemos disfrutar
de su presencia en su nuevo emplazamiento.
En Assuan, que es el punto de regreso hay muchos vendedores que pueden
llegar a venderte hasta un ejemplar del famoso cocodrilo del Nilo
pero en su tierna infancia.
Y como final para que no falte de nada, compre en el bazar Kalili
unos puñales típicos, pero a la hora de embarcar no
me los dejaron pasar y me retuvieron en la aduana y por poco no me
quedo allí.
Al final los puñales me los llevaron los pilotos, pudiéndolos
recoger en Barajas.
Con esto termino el largo relato. Os pido disculpéis si me
he extendido, pero era necesario para vuestra mejor comprensión.
Mi agradecimiento al ayuntamiento de mi localidad y a HIS por su colaboración
en que estas líneas lleguen hasta vosotros.
Hasta el próximo relato.
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