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UN PLANETA EN LA MOCHILA escrito
por Emilio Vaquerizo |
INDIA
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Este país, que mas bien es un subcontinente, es la tierra
de los contrastes especialmente acusado en la vida humana.
La distancia que separa a un paria, la clase mas baja de la india
y un maharaja es mayor que la que separa los picos del Himalaya de
los abismos profundos del océano pacifico.
Con
una superficie de seis o siete veces España, es el séptimo
país del mundo y el segundo en población con sus 1100
millones de habitantes.
En el norte del país corre la mayor cordillera del mundo: El
Himalaya,separando la India de varios países, entre
ellos, China, y con nueve cumbres que sobrepasan los 8000 mts.
Uno de ellos es el Everest, la cima mas alta y emblemática
del mundo: 8848 mts.
La India tiene quince idiomas oficiales y otros mil
idiomas y dialectos.
La religión también tiene mucha diversidad, la mas común
el Hinduismo, pero hay alguna como el Jainismo,
fundada en el siglo VI antes de Cristo que es muy curiosa, por su
gran respeto hacia cualquier ser. Son vegetarianos y piensan que hasta
los vegetales tienen sentimientos. Todavía se puede encontrar
un Jainista con un trozo de tela , delante de su boca para no tragarse
ningún animal diminuto.
Este
pueblo con una esperanza de vida de 50 años desde la mitad
del siglo anterior ha soportado una explosión demográfica
brutal, pues casi ha triplicado la población y eso conlleva
pobreza, emigración y hacinamiento, sobre todo en las grandes
ciudades y inseguridad pero yo no percibí ningún síntoma
de ello y es que las creencias religiosas son un bálsamo a
esta sociedad.
Este país llama poderosamente la atención al visitante
por su concepción de la vida y comunión perfecta con
los animales.
La serpiente es un entretenimiento para ellos, el elefante forma parte
de la cultura y la religión del país, y las ratas y
monos viven sin complejos entre humanos. Y como no, las vacas que
en la India y Nepal es un animal sagrado, gozan de todos los privilegios.
Hay 200 millones y como es lógico no aprovechan la carne, únicamente
algún producto derivado de la leche y las boñigas secas
como combustible gratuito para cocinar.
Estos
animales forman parte del decorado de las ciudades y algunos colaboran
en tareas de carga y reparto.
Puedes ver al elefante y camello repartiendo butano en medio de una
circulación caótica, dirigida por un guarda subido a
una especie de Pulpito, como no podía ser de otra forma, pues
son miles de ciclos, motos ,carros que hacen de taxis, vacas, etc.
Yo recuerdo que en cierta ocasión pregunté a unos hindúes
donde comprar algunas cosas típicas y en una moto subimos los
tres, atravesamos esa jungla para dirigirnos a la joyería,
sin duda que lo pasé mal, aunque son unos artistas conduciendo.
El comercio estaba en una primera planta con un patio abierto y en
el varios monos, por cierto, nada cariñosos.
Aquí como el clima no es frío mucha gente vive como
duerme e incluso hacen sus necesidades en plena calle.
Y también te afeitan y cortan el pelo.
Yo me lo corté en un local con las puertas abiertas y allí
se metió una vaca y nadie la echó.
Se fue cuando quiso.
Y si mueren en la calle tardan mucho en retirarla.
Después de esta larga exposición, paso a contaros mi
historia.
Compré un viaje organizado con todo incluido a India, Nepal
y Tailandia (a este he vuelto más veces).
Y a la India me gustaría repetir, sin embargo, la región
de la Cachemira no se pudo visitar por la situación
política que atraviesa el país desde hace 50 años.
Salimos un 5 de agosto de 1990 con destino a Delhi, capital de La
India, pero haciendo escala en Roma.
Y aquí ocurrió un percance desagradable visitando la
ciudad, concretamente el Coliseum romano, un grupo de niños
rumanos nos rodearon y le quitaron al guía algunos billetes
de avión y eso ocasionó la pérdida del vuelo
y dormir esa noche en Roma.
Al día siguiente muy temprano volamos a Delhi.
Esta es una ciudad moderna y elegante pero los autobuses van muy abarrotados
y la gente va colgada por todas partes, igual que en los trenes, que
va más gente en los techos y plataformas que en los vagones,
muy curioso de ver.
Mi primera salida nada más llegar, fue irme corriendo desde
el Mausoleo de Ghandi al hotel (1 legua a 40 grados
de calor húmedo, que hasta los que no tenemos grasa se suda
hasta el punto que la camisa pareciera que me había bañado
en ella).
Pero en el inicio le faltó nada para que me atropellara una
moto, al mirar al lado contrario, y es que me olvidé que los
ingleses les dejaron la herencia de conducir por la izquierda,
En Jaipur una ciudad pintoresca y buena para comprar
tela, plata, incluso plátanos, yo compré 1 kg por 5
ptas al cambio.
Yo recuerdo, yendo por una acera, entre otros muchos y lanzarse un
mono desde arriba y quitarle el plátano de la boca a un joven,
que no se inmutó.
Se ve que están acostumbrados. También hay personas
quizás con lepra que piden y te intentan tocar.
Cerca
de Jaipur está el fuerte Amber próximo
a el, montamos en unos elefantes y entramos en el fuerte. Por el camino
había apostados ¿encantadores de serpientes? Con su
flauta y el cesto.
Viajamos a Agra, donde se encuentra uno de los edificios
más bellos del mundo, el TAJ MAHAL.
Una joya universal construida en 1650, pero si lo visitas tarde, te
puedes encontrar con alguna serpiente en la explanada.
Otra ciudad muy interesante es Benarés “la
ciudad eterna” y la más santa de la India. En ella se
reúnen diariamente miles de peregrinos venidos de todo el país
para purificarse en las aguas del sagrado Gánges,
así, purifican su alma.
Yo fui en un grupo en una barca al centro del río y allí
me di un chapuzón hasta que empezó el monzón.
También muchos ancianos vienen a esperar la muerte a orillas
del río sagrado, con la esperanza de nacer en mejor situación.
Esto es general cuando las personas se encuentran débiles y
enfermas algunas familias los llevan a naves, siempre cerca del río
y allí esperan el final con gran serenidad.
Aquí en el laberinto de callejuelas estrechas repletas de peregrinos,
yo me infiltré entre ellos y presencié como portaban
a los muertos, en una especie de parihuelas y en una pequeña
plaza quemaban en una pira después echan sus cenizas al Gánges.
Por último Calcuta la mayor ciudad del país aquí
se da en superlativo el gran contraste, fascina o repele, miseria
y opulencia, es un amontonamiento de seres humanos, animales, vehículos,
basura pero también un espejo de espiritualidad.
Aquí finalizo la narración de este enorme país.
A partir de este viaje me hice autónomo y viajé solo
con la mochila.
Mi agradecimiento a todos los que han contribuido con la difusión
de estas líneas.
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